Aunque durante mucho tiempo no tuve una palabra concreta para definir lo que hacía.
Trabajo directamente con empresas para entender problemas que suelen llegar mal definidos, dispersos entre procesos, documentos, herramientas y personas.
A partir de ahí diseño y construyo soluciones que se puedan usar de verdad, no demostraciones ni prototipos que funcionan solo en condiciones ideales.
Mi trabajo mezcla desarrollo de software, arquitectura, automatización, inteligencia artificial, datos y producto. Puedo entrar en un proyecto desde la idea inicial, analizar cómo funciona la empresa, ordenar la información, definir los flujos, conectar sistemas y desarrollar la solución completa.
No parto de una tecnología para buscarle un problema. Parto del problema para encontrar la tecnología.
He trabajado en plataformas empresariales, sistemas documentales, procesamiento de datos, automatización de tareas, integraciones, productos SaaS y soluciones con inteligencia artificial. En muchos casos, el reto no está solo en programar, sino en convertir una necesidad explicada de forma informal en una estructura coherente, mantenible y útil.
Mi forma de trabajar es directa: entender, ordenar, construir, probar y corregir sobre el uso real. Sin sobre-ingeniería, sin IA de relleno y sin complicar un sistema para que parezca más avanzado de lo que necesita ser.
En los últimos años esa experiencia sectorial se ha formalizado en un método propio, Software Vertical Propio (SVP). Cuando veo el mismo problema en tres o cuatro empresas de un mismo sector, ese problema entra en un cuerpo vertical reutilizable. Los sistemas propios que verás en /trabajos nacieron así. Y ese mismo método es con el que implanto sistemas operativos en empresas que necesitan algo único en su nicho, con arquitectura estable, adaptable y escalable sin rehacer la base.